Seguramente ya sabes que para presentarte a un examen Ceneval tienes que dormir tus ocho horas un día antes, desayunar bien y llevar los útiles necesarios, como dos lápices, goma, sacapuntas y demás. Pero, ¿qué hacer para resolver el examen de la mejor manera? A continuación, te damos los mejores tips.  

 

Antes que nada, estudia muy bien

 

No importan todos los consejos que te demos, si no te preparas bien para el examen, te será muy difícil aprobarlo. Para estos exámenes, siempre es buena idea tomar un curso de preparación, no sólo para poder repasar todos los temas, sino para que sepas todo lo que hay que saber sobre el formato del examen, cómo está dividido, cuánto tiempo tendrás para resolverlo, etcétera. Lo que no debes hacer, es querer estudiar a la mera hora o un día antes. También evita conversaciones antes del examen de tipo “qué nervios” o “no sé si estudié lo suficiente”. Lo que aprendiste, ya lo sabes. No te estreses de más.

 

Lee las instrucciones y todas las preguntas cuidadosamente

 

No lo creerás, pero así es como mucha gente comete errores muy simples: por no leer bien lo que se tiene que hacer. Nunca asumas que sabes lo que dicen las instrucciones, pues puede haber preguntas engañosas. Lee todas las preguntas con cuidado y considera los tiempos. Lo que nos lleva al siguiente tip:

 

Completa las preguntas de los temas que más se te faciliten primero

 

De acuerdo con la Universidad de Penn State, al contestar las preguntas fáciles al principio, no solo ahorrarás tiempo, sino que tu confianza y momentum aumentarán. Así, cuando regreses a las preguntas difíciles, tu mente estará más despierta y con toda la actitud para resolverlas; trata de dejar al final las más laboriosas o aquellas que requieran de un mayor razonamiento para dedicarte de lleno a ellas el resto del examen. El punto es que no pierdas tiempo quemándote la cabeza tratando de contestar algo que se te dificulta cuando podrías estar resolviendo lo que sí sabes.

 

Nunca dejes preguntas en blanco

 

Si de plano no sabes la respuesta a una pregunta, ¡no la dejes en blanco! En serio, es mejor un de tin marín a que la dejes sin contestar. Recuerda, si no escribes nada, ya tienes un error automáticamente. En cambio, si la contestas, en una de esas le atinas a la respuesta correcta.

 

Revisa bien tus respuestas

 

Es común confundirse en exámenes donde tienes que rellenar círculos en una hoja de respuestas, pero no te angusties. Sólo revisa detenidamente que los números de las preguntas correspondan a los de las respuestas antes de contestar.

 

Respira profundo

 

Exámenes tan largos suelen ser muy cansados, no sólo física sino emocionalmente. Para que no te embotes, date un respiro entre cada sección del examen: cierra los ojos, inhala y exhala hondo tres veces. ¡Mucha suerte!

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